• RAFAEL POMBO, POETA Y FABULISTA

    Rafael Pombo, poeta y fabulista

     

    Rafael Pombo (Bogotá 1833 – 1912)

    Gran fabulista en verso, es también apreciado por los poemas filosóficos “Hora de Tinieblas” y “Elvira Tracy”. Su obra fue comentada por José Martí, quien lo incluyó en su lista única e incomparable de héroes y poetas, teniéndolo por un león encerrado en una jaula de pájaros.

     

     

    ALFABETO IMAGINARIO

    Letras son las mudas que hablan

    Almas pintadas que vuelan

    Las que al ausente consuelan

    Levándole un corazón.

    Lenguas del muerto y del ido,

    Cuenteras de lo pasado,

    Herramientas y alumbrado

    Que dio el cielo a la razón

    Contiene el abecedario

    Veintinueve, de las cuales

    Cinco se llaman vocales,

    Consonantes las demás.

    Las vocales suenan solas;

    Mientras que una consonante

    Sin vocal de acompañante

    No se hace escuchar jamás.

    A

    La A recuerda la campana

    Con que nos llama el Señor;

    Y el techo, nido de amor,

    De madre, esposa, hija, hermana.

    B

    La B y sus dos buches son

    Un tercio sobre otro tercio,

    Enseñando que el comercio

    Hará engordar la nación.

    C

    Mas la corcovada C,

    Cuarto menguante de luna

    Anuncia mengua en fortuna

    Donde haya ocio y mala fe.

    D

    Es la D luna sin cuernos

    Por la mitad bien cortada;

    O el sombrerón de empanada

    Que usan los héroes modernos.

    E

    Plan de cocina o salón

    Pinta la E; y estando abierta

    Vemos enfrente a la puerta

    Algo entre altar y fogón.

    F

    La F es la E no concluída,

    Que abajo pared no han hecho,

    O es un portal con su techo

    Y con la llave prendida.

    G

    ¡ Jesús, qué arete tan lindo

    Es la agachadita G!

    Cuando con mi novia esté

    En la oreja se lo guindo.

    H

    Entre dos palos de pie

    Hay un palo atravesado

    Haciendo una H, un cercado

    Que paso a bestia no dé.

    CH

    Daré un chelín de contado

    Al que explique bien la CH

    Pues para mí no es más que

    Una C con H al lado.

    I

    Es la I el niño menor

    De la familia: un palito

    Siempre a plomo y derechito

    Cual hombre que odia el licor.

    J

    Y así es la J (quizás

    Tienen las dos parentesco)

    Mas calza botín chinesco

    Y está viendo para atrás.

    K

    A la K le quebró

    El palo de la derecha

    Que como punta de fl echa

    Contra el centro se dobló.

    L

    Es la escuadra que en la mano

    Ver del carpintero sueles:

    Y la LL son dos ELES

    Como un mellizo y su hermano.

    M

    La M es la muela, y nos manda

    Trabajar para comer;

    Sudar cada cual su haber

    O morir en la demanda.

    N

    ¡Oh N, oh viga entre dos hilos

    malamente atravesada!

    Debajo de tu enramada

    No dormiremos tranquilos.

    Ñ

    Y aun más temor la Ñ da,

    Que es la N con un sombrero,

    Pájaro de mal agüero

    Que encima volando va.

    O

    Cuando un bobo exclama ¡oh!

    Vemos la letra en su boca.

    A ti adivinar te toca

    Cómo fue que se le vio.

    P

    Puño de espada es la P,

    Y aun se ve la hoja truncada.

    ¡Plegue a Dios que toda espada

    trozada así pronto esté!

    Q

    La Q es naranja o melón

    Sentadito sobre un ramo;

    O un reloj que dice al amo:

    ¡No pierdas tiempo, holgachón!”

    R

    La R no es fruta, es mujer

    Que está sentada en su silla;

    Mas sólo pecho y rodilla

    Falda y pie se deja ver.

    S

    El borracho y la serpiente

    Pintan la S al caminar,

    Y a ambas debes evitar

    Cuidadosísimamente.

    T

    Cruz sin cabeza es la T

    O ancho martillo de herrero,

    O lezna de carpintero

    Como la usó san José.

    U

    La U es el dedal, el castillo

    Del dedo de la mujer;

    O un pocillo de beber

    El chocolate en pocillo.

    V

    La V o U de corazón

    Es el corazón: tesoro

    Mejor que el poder y el oro

    De un feroz o de un collón.

    W

    La W es la M al revés;

    Dos corazones atados:

    Cifra de dos bien casados

    Que haciendo uno solo ves.

    X

    La X es tijera abierta

    Para cortarle la lengua

    A aquel que diga algo en mengua

    De persona ausente o muerta.

    Y

    La Y griega, o Ye servirá

    De horqueta de colgar ropa,

    O de apuntalar la copa

    Que el árbol rindiendo va.

    Z

    Y es la Z la N acostada

    Que está pasando un desmayo;

    O es como el surco del rayo

    Que al herir nos vuelve nada.

     

    El gato bandido

    Michín dijo a su mamá:
    "Voy a volverme Pateta,
    y el que a impedirlo se meta
    en el acto morirá.
    Ya le he robado a papá
    daga y pistolas; ya estoy
    armado y listo; y me voy
    a robar y matar gente,
    y nunca más (¡ten presente!)
    verás a Michín desde hoy".
    Yéndose al monte, encontró
    a un gallo por el camino,
    y dijo: "A ver qué tal tino
    para matar tengo yo".
    Puesto en facha disparó,
    retumba el monte al estallo,
    Michín maltrátase un callo
    y se chamusca el bigote;
    pero tronchado el cogote,
    cayó de redondo el gallo.
    Luego a robar se encarama,
    tentado de la gazuza,
    al nido de una lechuza
    que en furia al verlo se inflama,
    mas se le rompe la rama,
    vuelan chambergo y puñal,
    y al son de silba infernal
    que taladra los oídos
    cae dando vueltas y aullidos
    el prófugo criminal.
    Repuesto de su caída
    ve otro gato, y da el asalto
    "¡Tocayito, haga usted alto!
    ¡Déme la bolsa o la vida!"
    El otro no se intimida
    y antes grita: "¡Alto el ladrón!"
    Tira el pillo, hace explosión
    el arma por la culata,
    y casi se desbarata
    Michín de la contusión.
    Topando armado otro día
    a un perro, gran bandolero,
    se le acercó el marrullero
    con cariño y cortesía:
    "Camarada, le decía,
    celebremos nuestra alianza";
    y así fue: diéronse chanza,
    baile y brandy, hasta que al fin
    cayó rendido Michín
    y se rascaba la panza.
    "Compañero", dijo el perro,
    "debemos juntar caudales
    y asegurar los reales
    haciéndoles un entierro".
    Hubo al contar cierto yerro
    y grita y gresca se armó,
    hasta que el perro empuñó
    a dos manos el garrote:
    Zumba, cae, y el amigote
    medio muerto se tendió.
    Con la fresca matinal
    Michín recobró el sentido
    y se halló manco, impedido,
    tuerto, hambriento y sin un
    real.
    Y en tanto que su rival
    va ladrando a carcajadas,
    con orejas agachadas
    y con el rabo entre piernas,
    Michín llora en voces tiernas
    todas sus barrabasadas.
    Recoge su sombrerito,
    y bajo un sol que lo abrasa,
    paso a paso vuelve a casa
    con aire humilde y contrito.
    "Confieso mi gran delito
    y purgarlo es menester",
    dice a la madre; "has de ver
    que nunca más seré malo,
    ¡oh mamita! dame palo
    ¡pero dame qué comer!"

    El renacuajo paseador

    El hijo de rana, Rinrín renacuajo 
    Salió esta mañana muy tieso y muy majo 
    Con pantalón corto, corbata a la moda 
    Sombrero encintado y chupa de boda. 
    
    -¡Muchacho, no salgas¡- le grita mamá 
    pero él hace un gesto y orondo se va.   
    
    Halló en el camino, a un ratón vecino 
    Y le dijo: -¡amigo!- venga usted conmigo, 
    Visitemos juntos a doña ratona 
    Y habrá francachela y habrá comilona. 
     
    A poco llegaron, y avanza ratón, 
    Estírase el cuello, coge el aldabón, 
    Da dos o tres golpes, preguntan: ¿quién es? 
    -Yo doña ratona, beso a usted los pies 
      
    ¿Está usted en casa? -Sí señor sí estoy, 
    y celebro mucho ver a ustedes hoy; 
    estaba en mi oficio, hilando algodón, 
    pero eso no importa; bienvenidos son. 
    
    Se hicieron la venia, se dieron la mano, 
    Y dice Ratico, que es más veterano : 
    Mi amigo el de verde rabia de calor, 
    Démele cerveza, hágame el favor. 
    
    Y en tanto que el pillo consume la jarra 
    Mandó la señora traer la guitarra 
    Y a renacuajo le pide que cante 
    Versitos alegres, tonada elegante. 
    
    -¡Ay! de mil amores lo hiciera, señora, 
    pero es imposible darle gusto ahora, 
    que tengo el gaznate más seco que estopa 
    y me aprieta mucho esta nueva ropa. 
    
    -Lo siento infinito, responde tía rata, 
    aflójese un poco chaleco y corbata, 
    y yo mientras tanto les voy a cantar 
    una cancioncita muy particular. 
    
    Mas estando en esta brillante función 
    De baile y cerveza, guitarra y canción, 
    La gata y sus gatos salvan el umbral, 
    Y vuélvese aquello el juicio final 
    
    Doña gata vieja trinchó por la oreja 
    Al niño Ratico maullándole: ¡Hola! 
    Y los niños gatos a la vieja rata 
    Uno por la pata y otro por la cola 
      
    Don Renacuajito mirando este asalto 
    Tomó su sombrero, dio un tremendo salto 
    Y abriendo la puerta con mano y narices, 
    Se fue dando a todos noches muy felices 
      
    Y siguió saltando tan alto y aprisa, 
    Que perdió el sombrero, rasgó la camisa, 
    se coló en la boca de un pato tragón 
    y éste se lo embucha de un solo estirón 
      
    Y así concluyeron, uno, dos y tres 
    Ratón y Ratona, y el Rana después; 
    Los gatos comieron y el pato cenó, 
    ¡y mamá Ranita solita quedó!

    La pobre viejecita

    Érase una viejecita 
    Sin nadita que comer 
    Sino carnes, frutas, dulces, 
    Tortas, huevos, pan y pez 
    
    Bebía caldo, chocolate, 
    Leche, vino, té y café, 
    Y la pobre no encontraba 
    Qué comer ni qué beber.   
    
    Y esta vieja no tenía 
    Ni un ranchito en que vivir 
    Fuera de una casa grande 
    Con su huerta y su jardín   
    
    Nadie, nadie la cuidaba 
    Sino Andrés y Juan y Gil 
    Y ocho criados y dos pajes 
    De librea y corbatín   
    
    Nunca tuvo en qué sentarse 
    Sino sillas y sofás 
    Con banquitos y cojines 
    Y resorte al espaldar   
    
    Ni otra cama que una grande 
    Más dorada que un altar, 
    Con colchón de blanda pluma, 
    Mucha seda y mucho olán.   
    
    Y esta pobre viejecita 
    Cada año, hasta su fin, 
    Tuvo un año más de vieja 
    Y uno menos que vivir 
      
    
    Y al mirarse en el espejo 
    La espantaba siempre allí 
    Otra vieja de antiparras, 
    Papalina y peluquín.   
    
    Y esta pobre viejecita 
    No tenía que vestir 
    Sino trajes de mil cortes 
    Y de telas mil y mil. 
      
    Y a no ser por sus zapatos, 
    Chanclas, botas y escarpín, 
    Descalcita por el suelo 
    Anduviera la infeliz   
    
    Apetito nunca tuvo 
    Acabando de comer, 
    Ni gozó salud completa 
    Cuando no se hallaba bien   
    
    Se murió del mal de arrugas, 
    Ya encorvada como un tres, 
    Y jamás volvió a quejarse 
    Ni de hambre ni de sed.   
    
    Y esta pobre viejecita 
    Al morir no dejó más 
    Que onzas, joyas, tierras, casas, 
    Ocho gatos y un turpial   
    
    Duerma en paz, y Dios permita 
    Que logremos disfrutar 
    Las pobrezas de esa pobre 
    Y morir del mismo mal.

    Mirringa Mirronga

    Mirringa Mirronga, la gata candonga
    va a dar un convite jugando escondite,
    y quiere que todos los gatos y gatas
    no almuercen ratones ni cenen con ratas.
    "A ver mis anteojos, y pluma y tintero,
    y vamos poniendo las cartas primero.
    Que vengan las Fuñas y las Fanfarriñas,
    y Ñoño y Marroño y Tompo y sus niñas.
    "Ahora veamos qué tal la alacena.
    Hay pollo y pescado, ¡la cosa está buena!
    Y hay tortas y pollos y carnes sin grasa.
    ¡Qué amable señora la dueña de casa!
    "Venid mis michitos Mirrín y Mirrón.
    Id volando al cuarto de mamá Fogón
    por ocho escudillas y cuatro bandejas
    que no estén rajadas, ni rotas ni viejas.
    "Venid mis michitos Mirrón y Mirrín,
    traed la canasta y el dindirindín,
    ¡y zape, al mercado! que faltan lechugas
    y nabos y coles y arroz y tortuga.
    "Decid a mi amita que tengo visita,
    que no venga a verme, no sea que se enferme
    que mañana mismo devuelvo sus platos,
    que agradezco mucho y están muy baratos.
    "¡Cuidado, patitas, si el suelo me embarran
    ¡Que quiten el polvo, que frieguen, que barran
    ¡Las flores, la mesa, la sopa!... ¡Tilín!
    Ya llega la gente. ¡Jesús, qué trajín!".
    Llegaron en coche ya entrada la noche
    señores y damas, con muchas zalemas,
    en grande uniforme, de cola y de guante,
    con cuellos muy tiesos y frac elegante.
    Al cerrar la puerta Mirriña la tuerta
    en una cabriola se mordió la cola,
    mas olió el tocino y dijo "¡Miaao!
    ¡Este es un banquete de pipiripao!"
    Con muy buenos modos sentáronse todos,
    tomaron la sopa y alzaron la copa;
    el pescado frito estaba exquisito
    y el pavo sin hueso era un embeleso.
    De todo les brinda Mirringa Mirronga:"¿Le sirvo pechuga?" – "Como usted disponga,
    y yo a usted pescado, que está delicado"."Pues tanto le peta, no gaste etiqueta:
    "Repita sin miedo". Y él dice: – "Concedo".
    Mas ¡ay! que una espina se le atasca indina,
    y Ñoña la hermosa que es habilidosa
    metiéndole el fuelle le dice: "¡Resuelle!"
    Mirriña a Cuca le golpeó en la nuca
    y pasó al instante la espina del diantre,
    sirvieron los postres y luego el café,
    y empezó la danza bailando un minué.
    Hubo vals, lanceros y polka y mazurca,
    y Tompo que estaba con máxima turca,
    enreda en las uñas el traje de Ñoña
    y ambos van al suelo y ella se desmoña.
    Maullaron de risa todos los danzantes
    y siguió el jaleo más alegre que antes,
    y gritó Mirringa: "¡Ya cerré la puerta!
    ¡Mientras no amanezca, ninguno deserta!"
    Pero ¡qué desgracia! entró doña Engracia
    y armó un gatuperio un poquito serio
    dándoles chorizo de tío Pegadizo
    para que hagan cenas con tortas ajenas.

    Simón el bobito

    Simón el bobito llamó al pastelero: 
    ¡a ver los pasteles, los quiero probar! 
    -Sí, repuso el otro, pero antes yo quiero 
    ver ese cuartillo con que has de pagar. 
    Buscó en los bolsillos el buen Simoncito 
    y dijo: ¡de veras! no tengo ni unito. 
    
    A Simón el bobito le gusta el pescado 
    Y quiere volverse también pescador, 
    Y pasa las horas sentado, sentado, 
    Pescando en el balde de mamá Leonor. 
    
    Hizo Simoncito un pastel de nieve 
    Y a asar en las brasas hambriento lo echó, 
    Pero el pastelito se deshizo en breve, 
    Y apagó las brasas y nada comió. 
    
    Simón vio unos cardos cargando viruelas 
    Y dijo: -¡qué bueno! las voy a coger. 
    Pero peor que agujas y puntas de espuelas 
    Le hicieron brincar y silbar y morder. 
      
    Se lavó con negro de embolar zapatos 
    Porque su mamita no le dio jabón, 
    Y cuando cazaban ratones los gatos 
    Espantaba al gato gritando: ¡ratón! 
    
    Ordeñando un día la vaca pintada 
    Le apretó la cola en vez del pezón; 
    Y ¡aquí de la vaca! le dio tal patada 
    Que como un trompito bailó don Simón. 
      
    Y cayó montado sobre la ternera 
    Y doña ternera se enojó también 
    Y ahí va otro brinco y otra pateadera 
    Y dos revolcadas en un santiamén. 
    
    Se montó en un burro que halló en el mercado 
    Y a cazar venados alegre partió, 
    Voló por las calles sin ver un venado, 
    Rodó por las piedras y el asno se huyó. 
     
    A comprar un lomo lo envió taita Lucio, 
    Y él lo trajo a casa con gran precaución 
    Colgado del rabo de un caballo rucio 
    Para que llegase limpio y sabrosón. 
    
    Empezando apenas a cuajarse el hielo 
    Simón el bobito se fue a patinar, 
    Cuando de repente se le rompe el suelo 
    Y grita: ¡me ahogo! ¡vénganme a sacar! 
     
    Trepándose a un árbol a robarse un nido, 
    La pobre casita de un mirlo cantor, 
    Desgájase el árbol, Simón da un chillido, 
    Y cayó en un pozo de pésimo olor 
      
    Ve un pato, le apunta, descarga el trabuco: 
    Y volviendo a casa le dijo a papá: 
    Taita yo no puedo matar pajaruco 
    Porque cuando tiro se espanta y se va. 
    
    Viendo una salsera llena de mostaza 
    Se tomó un buen trago creyéndola miel, 
    Y estuvo rabiando y echando babaza 
    Con tamaña lengua y ojos de clavel. 
    
    Vio un montón de tierra que estorbaba el paso 
    Y unos preguntaban ¿qué haremos aquí? 
    Bobos dijo el niño resolviendo el caso; 
    Que abran un grande hoyo y la echen allí 
    
    Lo enviaron por agua, y él fue volandito 
    Llevando el cedazo para echarla en él 
    Así que la traiga el buen Simoncito 
    Seguirá su historia pintoresca y fiel. 

    Noche de diciembre

    Noche como ésta, y contemplada a solas
    No la puede sufrir mi corazón:
    Da un dolor de hermosura irresistible
    Un miedo profundísimo de Dios.

    Ven a partir conmigo lo que siento,
    Esto que abrumador desborda en mí;
    Ven a hacerme finito lo infinito
    Y a encarnar el angélico festín.

    ¡Mira ese cielo!... Es demasiado cielo
    Para el ojo de insecto de un mortal
    Refléjame en tus ojos un fragmento
    Que yo alcance a medir y a sondear.

    Un cielo que responda a mi delirio
    Sin hacerme sentir mi pequeñez;
    Un cielo mío, que me esté mirando
    Y que tan sólo a mí mirando esté.

    Esas estrellas . . . ¡ ay, brillan tan lejos!
    Con tus pupilas tráemelas aquí
    Donde yo pueda en mi avidez tocarlas
    Y apurar su seráfico elíxir.

    Hay un silencio en esta inmensa noche
    Que no es silencio: es místico disfraz
    De un concierto inmortal. Por escucharlo
    Mudo como la muerte el orbe está.

    Déjame oírlo, enamorada mía
    Al través de tu ardiente corazón:
    Sólo el amor transporta a nuestro mundo
    Las notas de la música de Dios.

    El es la clave de la ciencia eterna,
    La invisible cadena creatriz
    Que une al hombre con Dios y con sus obras,
    Y Adán a Cristo, y el principio al fin.

    De aquel hervor de luz está manando
    El rocío del alma. Ebrio de amor
    Y de delicia tiembla el firmamento,
    Inunda el Creador la creación.

    ¡Sí, el Creador! cuya grandeza misma
    Es la que nos impide verlo aquí,
    Pero que, como atmósfera de gracia,
    Se hace entretanto por doquier sentir. . .

    Déjame unir mis labios a tus labios,
    Une a tu corazón mi corazón,
    Doblemos nuestro ser para que alcance
    A recoger la bendición de Dios.

    Todo, la gota como el orte, cabe
    En su grandeza y su bondad. Tal vez
    Pensó en nosotros cuando abrió esta noche,
    Como a las turbas su palacio un rey.

    ¡Danza gloriosa de almas y de estrellas!
    ¡Banquete de inmortales! Y pues ya,
    Por su largueza en él nos encontramos,
    De amor y vida en el cenit fugaz.

    Ven a partir conmigo lo que siento,
    Esto que abrumador desborda en mí;
    Ven a hacerme finito lo infinito
    Y a encarnar el angélico festín.

    ¿Qué perdió Adán perdiendo el paraíso
    Si ese azul firmamento le quedó
    Y una mujer, compendio de Natura,
    Donde saborear la obra de Dios?

    ¡Tú y Dios me disputáis en este instante!
    Fúndanse nuestras almas, y en audaz
    Rapto de adoración volemos juntas
    De nuestro amor al santo manantial.

    Te abrazaré como la tierra al cielo
    En consorcio sagrado; oirás de mí
    Lo que oidos mortales nunca oyeron,
    Lo que habla el serafin al serafín.

    Y entonces esta angustia de hermosura,
    Este miedo de Dios que al hombre da
    El sentirlo tan cerca, tendrá un nombre
    Eterno entre los dos: ¡felicidad!

    La luna apareció: sol de las almas
    Si astro de los sentidos es el sol.
    Nunca desde una cúpula más bella
    Ni templo más magnífico alumbró.

    ¡Rito imponente! Ahuyéntase el pecado
    Y hasta su sombra. El rayo de esta luz
    Te transfigura en ángel. Nuestra dicha
    Toca al fin su solemne plenitud.

    A consagrar nuestras eternas nupcias
    Esta noche llegó... ¡Siento soplar
    Brisa de gloria, estamos en el puerto!
    Esa luna feliz viene de allá.

    Cándida vela que redonda se alza
    Sobre el piélago azul

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    Lista de comentarios

    tatiana 8707874 MIREYA09/04/2010 23:12:02

    RAFAEL POMBO TU EMVENTASTES COPLAS SI O NO DEL DIA DEL IDIOMA 23 DE ABRIL ES DEL COLEGIO NACIONAL DE LA REPUBLICA DE CHIA QUIERO SABER SI ES SIERTO O ES MENTIRAS LO DEL DIA DEL IDIOMA

    diego duarte 04/04/2010 22:12:57

    severo como se inspira

    1

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