ANTONIO “EL JETÓN” FERRO
Antonio “El Jetón” Ferro – Chiquinquirá (1876-1952)
Por Ramiro Montoya
En Chiquinquirá y la provincia del occidente de Boyacá discurren la vida y obra de este ingenio que cultiva el verso festivo con extensión y logros particulares y que crea escuela y admiradores. En los años de la Gruta Simbólica tiene edad y talento para compartir la tertulia y la bohemia santafereñas, aunque solo tangencial y tardíamente se incorpora al grupo de los continuadores que después de 1905 se reunían en la Gran Vía y otros cenáculos y cafés. Algunos lo incluyen en esa generación, pero su vida despliega una vitalidad contagiosa y su obra se sacude del romanticismo citadino y es más cercana a la molicie provinciana, que exalta y ennoblece. Como era buen jugador de billar, Soto Borda le envía esta sextilla:
Salud a ti el más caliente
bohemio, gentil “cuartazo”.
padre y señor del “chispazo”,
sultán de la carambola,
te tiro de bola a bola,
mi más cariñoso abrazo.
Existia en su tiempo la laguna de Fúquene. en el esplendor de su belleza primitiva, con la pequena isla de "El Santuario", lugar encantado donde construyo su casa, en medio de un paisaje que guardaba la fauna y la flora, y de miradores, jardines y senderos con nombres evocadores de la intelectualidad de su tiempo. Un paraíso más que no podía haber imaginado. Y si eres un artista, un contador o un PartyPoker España jugador, es fácil identificarse con su deseo de un ambiente personalizado. Toda forma admitida por la retórica era válida para que el Jetón diera salida a sus chispazos, abandonados a la oralidad y la memoria o rescatados en forma escrita. En los que se conservan son más usuales el pareado. la cuarteta y la décima, con distintas medida y rimas. También la quintilla que usaba para largos poemas, con esta estructura:
Porque lo que más aterra
de los divinos secretos
es que, en la paz y en la guerra,
de las cosas de la tierra
no saben los Recoletos...
Las siembras hechas sin plan,
las cluecadas, los conejos
y los sermones se dan
con decálogos más viejos
que el paraíso de Adán.
Esta décima tiene las imperfecciones de la improvisación:
Pedirle que hable a Jetón
es una grave exigencia,
pues falta la inteligencia,
aunque sobre inspiración;
también hay otra razón:
no estar en traje de gala.
Esta indumentaria es mala,
pero a falta de etiqueta,
me las daré de poeta
y hablaré en traje de jala.
A “Greta”, su perra de caza:
Tu recuerdo en la Laguna
son las más fragantes brisas,
que vuelan como sonrisas
y son...risas de la luna.
Tú bajo el sol eres una
fugaz sombra de bandada,
y mi mente, disparada
como una falsa escopeta,
es el sueño de un poeta
que sin ti no caza nada...
“Numerada”, rara sextilla, es un juego que demuestra la alegría con que el Jetón manejaba el lenguaje. (Un desafío además para correctores de pruebas, ya que la mitad de los libros en que se transcribe lo hacen con algún error):
En un 6º mi rotundo
abrazo te mando entero;
de mi 5ª en el alero
“prima” como un 1/3 el mundo.
Te escribo esto en un 2º
y en el 4º en que te espero.
En su largo testamento el Jetón Ferro cuenta su vida en décimas, para extenderse luego en quintillas de esta forma:
Y mis órdenes son tales
que en la lápida inclemente
de mis despojos mortales
–llenos de mil chimbos vales–
mi epitafio sea el siguiente:
“Aquí duerme en paz completa
Jetón, que fue entre mil cosas
calavera de alma inquieta,
con la rima a flor de jeta
y la risa entre las fosas...”
“Que mi sepultura caven,
sea en la cima o en el puerto...
Ya mis familiares saben
que, cávenla o no l-a-caben,
de ella no salgo ni...muerto!”.
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