• ÁLVARO MUTIS

    ÁLVARO MUTIS 

    (Bogotá 1923) Premio Cervantes 2002; este gran poeta joven y novelista tardío, representa el texto más moderno y asombrosamente anárquico de nuestra poesía. Con gran tono elegante, su obra se debate entre la desesperanza y esa belleza incomprensible que yace en lo trágico de la miseria.

     

    UNA PALABRA

    Cuando de repente en la mitad de la vida llega una palabra jamás antes

    pronunciada, una densa marea nos recoge en sus brazos y comienza el largo viaje entre

    la magia recién iniciada, que se levanta como un grito en en un inmenso hangar abandonado donde el musgo cobija las paredes, entre el óxido de olvidadas criaturas que habitan un mundo en ruinas, una palabra basta, una palabra y se inicia la danza pausada que nos lleva por entre un espeso polvo de ciudades, hasta los vitrales de una oscura casa de salud, a patios donde florece el hollín y anidan densas sombras,

    húmedas sombras, que dan vida a cansadas mujeres...

    Camino del mar pronto se olvidan estas cosas. Y si una mujer esperas con sus blancos y espesos muslos abiertos como las ramas de un fl orido písamo centenario, entonces el poema llega a su fi n, no tiene ya sentido su monótono treno de fuente turbia y siempre renovada por el cansado cuerpo de viciosos gimnastas.

    Sólo una palabra.

    Una palabra y se inicia la danza

    de una fértil miseria.

     

    Los Trabajos Perdidos

    Por un oscuro túnel en donde se mezclan ciudades, olores, tapetes, iras y ríos, crece la

    planta del poema. Una seca y amarilla hoja prensada en las páginas de un libro olvidado,

    es el vano fruto que se ofrece.

    La poesía sustituye,

    la palabra sustituye,

    el hombre sustituye,

    los vientos y las aguas sustituyen...

    la derrota se repite a través de los

    tiempos

    ¡ay, sin remedio!

    Si matar los leones y alimentar las cebras, perseguir a los indios y acariciar mujeres en

    mugrientos solares, olvidar las comidas y dormir sobre las piedras... es la poesía, entonces ya está hecho el milagro y sobran las palabras.

    ...Pero si acaso el poema viene de otras regiones, si su música predica la evidencia de

    futuras miserias, entonces los dioses hacen el poema. No hay hombres para esta faena.

    Pasar el desierto cantando, con la arena triturada en los dientes y las uñas con sangre

    de monarcas, es el destino de los mejores, de los puros en el sueño y la vigilia.

    Los días partidos por el pálido cuchillo de las horas, los días delgados como el manantial

    que brota de las minas, los días del poema...

    Cuánta vana y frágil materia preparan para las noches que cobija una lluvia insistente

    sobre el cinc de los trópicos. Hierbas del dolor.

    Todo aquí muere lentamente, evidentemente, sin vergüenza: hasta los rieles del tren se

    entregan al óxido y marcan la tierra con infinita ira paralela y dorada.

    La gracia de una danza que rigen escondidos instrumentos. La voz perdida en las pisadas,las pisadas perdidas en el polvo, el polvo perdido en la vasta noche de cálidas extensiones...o solamente la gracia de la fresca madrugada que todo lo olvida. El puente del alba con sus dientes y sombras de agria leche.

    Poesía: moneda inútil que paga pecados ajenos con falsas intenciones de dar a los

    hombres la esperanza. Comercio milenario de los prostíbulos.

    Esperar el tiempo del poema es matar el deseo, aniquilar las ansias, entregarse a la

    estéril angustia... y además las palabras nos cubren de tal modo que no podemos ver lo

    mejor de la batalla cuando la bandera florece en los sangrientos muñones del príncipe.

    ¡Eternizad ese instante!

    El metal blando y certero que equilibra los

    pechos de incógnitas mujeres

    es el poema

    El amargo nudo que ahoga a los ladrones de

    ganado cuando se acerca el alba

    es el poema

    El tibio y dulce hedor que inaugura los

    muertos

    es el poema

    La duda entre las palabras vulgares, para

    decir pasiones innombrables y esconder la

    vergüenza

    es el poema

    El cadáver hinchado y gris del sapo lapidado

    por los escolares

    es el poema

    La caspa luminosa de los chacales

    es el poema

    De nada vale que el poeta lo diga... el poema está hecho desde siempre. Viento solitario.

    Garra disecada y quebradiza de un ave poderosa y tranquila, vieja en edad y valerosa en

    su trance.

     

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